La ambición
“Sin ambición, ninguna conquista es hecha,
ninguna tierra es descubierta, ningún negocio es creado”
James Champy & Mitin Nohria-The arc of ambition
Se trata del segundo prerrequisito para llegar a la cima, se refiere al impulso necesario para mantenerse atento, al deseo interno que nos genera insatisfacción con el estado actual y que nos conduce.
La ambición al igual que el coraje cuenta la historia de los triunfos, pero también infunde grandes desazones y fracasos. La ambición debe estar en armonía con el resto de los prerrequisitos, no siempre es percibida como una cualidad y hasta es censurada por no ser políticamente correcta, pero sin ella el coraje no aflora, sin ellas las capacidades no se desarrollan.
En toda mi vida sólo encontré una persona habitando la cima que testimoniara que no quería estar allí y que no supiera cómo había llegado; la mayoría (de los #1) sin embargo, testimonia que los logros y “el fuerte trabajo” los ha conducido por la senda del éxito.
He charlado con varios #1 sobre el rol que la ambición ha tenido en sus carreras, cómo los ha guiado y qué reflexión les sugiere ver sus propias actitudes en otros “escaladores” que reportan a ellos:
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Principales conclusiones de la mesa redonda con #1 sobre la ambición |
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Importancia como “motor” de la carrera |
La ambición te coloca en un estado de alerta, es una insatisfacción … un vez que se conseguís algo te ponés otros objetivos, es un deseo que sólo se calma de a ratos. Es como la velocidad de los autos para los jóvenes, es algo crucial… cuando crecés te vas dando cuenta que en la ciudad (corporativa) rara vez la velocidad hace la diferencia; es decir nuestras calles están congestionadas y salvo que el negocio vaya rápido no encontrarás las autopistas para tu ambición. La ambición es el motor, pero el espíritu es el embrague que permite manejar las velocidades. Sin ambición no se puede crecer profesionalmente, el deseo de progreso, ganas de aprender, búsqueda de nuevas oportunidades son maneras de evitar la palabra ambición. |
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Sobre lo políticamente correcto |
En nuestra compañía tenemos un glosario que traduce lo que se dice a lo que realmente quiso decir, así por ejemplo cuando hablamos de deseos de progreso sabemos que estamos hablando de ambición y nadie parece mostrarse molesto con eso. Talvez se lo pueda ver hipócrita, pero si no controlamos la ambición podemos transformarnos en un club de confabuladores, tener a raya la ambición desefrenada y soltarla cuando importa hace la diferencia entre una buena organización y un nido de ratas (sic). La ambición como muchas buenas cosas tiene su lado bueno y malo, en nuestra organización no discutimos mucho al respecto, pero si trabajamos para que aflore lo positivo desde la perspectiva del conjunto. |
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La ambición propia es buena, la de otros es mala |
Ambición es ambición y es bueno tenerla, los años me han enseñado a tratarla; en los casos de los mandos medios de mi compañía los mantenemos informados sobre los planes de desarrollo y eso constituye el mejor “freno” (sic). Siendo directo (respecto de la consigna) la verdad es que me da ciertos cosquilleos cuando miro a un veinteañero como una versión de mi pasado, pero trato en las charlas periódicas con todos ellos de transmitirles vivencias para evitarles ciertos errores y darles la experiencia de treinta años de ejecutivo. Coincido que la ambición no es buena o mala per se, pero si debemos tenerla a raya, sea la propia o la ajena; talvez un ejemplo interesante es cómo colocamos nuestros objetivos empresariales… debemos ser ambiciosos sí, pero no al punto de frustrarnos por colocar objetivos inalcanzables. |
La ambición entonces es reconocida como necesaria para el progreso del candidato, que aunque se la valore algunas veces es censurable de acuerdo a como se manifieste; en el mismo sentido, debemos observar que si el éxito depende exclusivamente del trabajo propio, la ambición debe ser complementada con constancia, perseverancia y resistencia.
James Champy y Nitin Nohria produjeron recientemente un libro en el que desarrollan el arco de la ambición, como el camino hacia el liderazgo en cualquier campo de la actividad humana, allí proponen tres (3) estadíos:
El primero caracterizado por el deseo o sueño inicial que funciona como la usina, la razón o la inconformidad que empuja a “candidato”, allí los autores también presentan las cualidades que ellos han encontrados en todos los hacedores, entre ellas el coraje y la persistencia se destacan por sobre el resto.
Segundo estadío llamado el ápice se refiere a los desafíos de quienes buscan trascender creando algo superior a ellos; hablamos aquí sobre cómo los candidatos motorizan sus avances, cómo manejan sus limitaciones, miedos y desafíos al tiempo que mantienen su norte claro.
Finalmente el arco se completa con el desafío más duro para la persona ambiciosa, el cual consiste en planificar y manejar su retiro.
Al igual que lo sugerido por los autores, los habitantes de la cima poseen tienen el coraje para animarse, la ambición para orientarse y la capacidad para materializar, hacia este último componente de nuestra triada nos dirigimos.
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“8” maneras para mejorar su ambición Alcanzar la excelencia en cualquier cosa que se haga. Crear grandes valores que la gente quiera seguir. Otorgar poder y reconocimiento a las personas. Mejorar la condición humana. Crear diversión y placer. Inventar el futuro. Usar los beneficios para el bienestar público. Mejorar el ambiente. Extraído de The arc of ambition – defining the leadership journey – James Champy & Nitin Nohria |
Referencias:
James Champy & Nitin Nohria – The arc of ambition (Wiley, 2000)
Extraído de “La cima – ¿Qué sucede allá arriba?
¿Qué se necesita para llegar y cómo lo hacen quienes la habitan?”, Jorge Washington Barrientos (2007).
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