Si Usted realizará esa pregunta en cualquier auditorio, lo más suave que recibiría como respuesta es que se trata de algo tan obvio que no debiera preguntarlo nunca más en su existencia terrenal, además, la mayoría pensaría que escucharlo a Usted es una pérdida de tiempo.
Para su tranquilidad digamos que la estrategia debe ser la acción coherente entre las capacidades empresariales de su organización y las posibilidades que brinda el entorno en el que su organización se desenvuelve, pero…separados del “debe ser” y entrando en “lo que realmente es” se abren numerosas reflexiones acerca si esto en verdad se cumple, o tal vez… por qué no se cumple.
Jean-Paul Sallenave haciendo gala de los paralelismos estableció que “la estrategia es a la organización lo que la conducta es a los individuos”, de allí que la primera pista para indagar el asunto requerirá que nos respondamos…
¿Puedo asegurar que siempre soy coherente?
No se Usted, pero de este lado de la pantalla hay alguien que trata de serlo, interpreto que la mayoría de las veces lo consigo y algunas otras no; puesto que entre la voluntad y la acción intervienen factores que originados en uno mismo o en otros pueden alterar esto; sea cual fuere la respuesta que Usted le de a la anterior pregunta, corresponderá hacer otra de tono acido…
¿Puede asegurar que su organización es coherente?
Si su respuesta ha sido afirmativa entonces no hay más que felicitarlo, no será necesario cuestionar su autocrítica, ni nada de eso; para los que al menos respondieron… “no”, “nunca”, “de ninguna manera”, “a veces”… los invito a seguir leyendo.
En algunas ocasiones escuchamos un abanico de respuestas creativas para justificar el por qué una organización no lo es[1], al escudarse detrás del diccionario no es mucho lo que se puede encontrar, veamos:
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Coherencia.(Del lat. cohaerentĭa). 1. f. Conexión, relación o unión de unas cosas con otras. 2. f. Actitud lógica y consecuente con una posición anterior. 3. f. Fís. cohesión. Fuente: Diccionario de la Real Academia Española |
Al presentar esto al auditorio a menudo recibimos un suspiro aliviador al estilo… “¡¿ah … eso era la coherencia!?”, y esto se debe a que la coherencia se la ve como la lógica que debe unir, algo que si está presente en la segunda acepción, con esto mente la coherencia se puede dar en la concepción de la estrategia pero al depender su instrumentación de otros actores (competencia, equipo gerencial, etc.) entonces la estrategia puede no cumplir con la preciada coherencia.
Pero cómo le hago a mi organización el test de coherencia, bueno aquí va una síntesis de las cuestiones usuales que se exploran cuando se trabaja la mencionada característica:
· Comprensión de las capacidades empresariales propias, Debo entender claramente qué puede hacer mi organización desde la infraestructura de activos sean o no específicos, mi cuerpo gerencial, y los intangibles que posee mi compañía.
· Cuadro de situación sobre el estado de mi organización y las posibilidades, para comprender dónde estamos parados y qué es posible alcanzar en esta situación en particular.
· Identificación de las opciones empresariales disponibles, que permitan establecer cursos de acción viables en función de las capacidades empresariales, cuadro de situación.
· Valoración de cada una de ellas, si bien las opciones estratégicas pueden ser identificadas mediante el análisis y el estudio; cada organización debe confiar en quienes la dirigen la valoración de cada alternativa, dándole su impronta; el resultado debe ser una preferencia de un curso de acción por sobre otro.
· Finalmente intentar ser coherente, conociendo de antemano que la selección de la opción es propia de cada cuerpo directivo y que en la implementación existen factores que podrán interferir nuestra pretendida coherencia.
[1] En este extracto sólo abordaremos rápidamente una de las causales, no pretendiendo agotar el tema pero si actuar como disparador, dada la naturaleza del blog.
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