En la serie de entregas relacionadas a la institucionalización estamos compartiendo reflexiones sobre la transformación de las organizaciones y requiere establezcamos implicancias del cambio y costos asociados.
Con la intención de describir los niveles conceptuales de la transformación empresaria[1], comenzaremos enunciando cuáles son las condiciones necesarias para que la transformación se dé, para ello necesitamos precisar a qué nos referimos cuando hablamos de transformación.
Transformar una organización implica producir un cambio positivo en ella, una evolución del estado anterior a un nuevo estado mejor
Esta transformación puede interpretarse como el resultado de un proceso deliberado o la “combustión espontánea” de ciertas condiciones; lo que nos importa es enumerar qué aspectos son necesarios para generar la transformación y qué conjeturas pueden verse relativizadas, no en cuanto a su presencia si en cuanto a su peso.
La presentación de estas instancias ha surgido luego de interactuar con ejecutivos en el campo, trabajando el cambio, hay veces que quien promueve el cambio no dispone del poder necesario, en tanto que en otras ocasiones sí, por lo general suelo sugerir repensar la famosa frase de Bretrand Russell.
“El poder es a las organizaciones, lo que la energía es a la física”
Comencemos entonces nuestro camino, el primer paso para producir una transformación es querer evolucionar, y esto no puede lograrse manteniendo el status quo, la voluntad para evolucionar es el primer requisito y para lograrlo se requiere un grado de comprensión que la evolución es necesaria, transformar es algo más que buscar acomodar ciertos procesos, o hacer una reingeniería de procesos, nuevamente, transformar es llegar al próximo nivel.
El segundo paso es quién debe poseer ese grado de conciencia que la transformación es necesaria, una simple pregunta que lo llevará a la respuesta de quienes deben asumir esa conciencia, cuáles son aquellas personas que representan la voluntad institucional.
Debemos aceptar que las organizaciones son organismos sociales no exentos de influencias, los actores institucionales, que tienen poder y voluntad dentro de la organizaron, reaccionarán a indiferentemente, a favor o en contra de la propuesta; si es una persona la que inicia la “combustión de la transformación” requerirá de otras voluntades que la ayuden a motorizarla, serán esas personas las que ayudarán y formarán parte de la masa crítica necesaria para romper la inercia institucional.
Las presiones tanto externas como internas, se harán sentir; no obstante aun cuando los stakeholders[2] externos juegan en la transformación, nuestro trabajo se orientará a las condiciones internas, talvez asumiendo, que la organización tiene una fuerte capacidad de adaptación que restringe la necesidad de considerar estas influencias externas.
Los “jugadores internos” (individuos ó grupos) con la intención de producir un cambio en un sentido positivo deben permanecer en la institución sin considerar a la “salida” del juego una opción aceptable en el corto plazo; esto implicará el esfuerzo de la convivencia con aquellos “jugadores” que no desean el cambio y quienes están dispuestos a “salirse” del juego.
En tercer lugar, es preciso comprender que toda transformación demanda recursos, bien simple… mayores recursos que debe la organización disponer o poder conseguirlos de algún lugar, puesto que la transformación no es simple ni gratis.
Toda organización que se plantea una transformación debe recurrir a mayores costos que se traducen en una menor eficiencia en el corto plazo, esta inversión sea en consultoría, planes de recambio de personal, entrenamiento, capacitación, cambio de activos, etc., implica mayores egresos; indudablemente esto impacta en la rentabilidad y/o liquidez del negocio, y se traduce en una “menor eficiencia” temporal en espera de los resultados de la transformación.
Aun cuando muchas de las afirmaciones son aplicables a la mayoría de las instituciones, debemos alertar que los fenómenos que estamos tratando se visualizan mejor en organizaciones de cierto porte; lo que resulta en nuestro cuarto factor necesario. Algunas de las influencias son mejor visibles en organizaciones evolucionadas, donde es posible encontrar una variedad de actores con influencia.
En resumidas cuentas la institucionalización que es una manera de transformarse requiere condiciones las cuales mínimamente hemos enunciado aquí.
[1] Basado en “La Organización Diseño y Gestión” Juan Carlos Gómez Fulao, Jorge Washington Barrientos y otros (ENT, 2003).
[2] Actores relevantes para la organización, se refiere típicamente a quienes tiene intereses en la organización desde accionistas y proveedores, hasta directivos y empleados.
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