En cualquier situación dada quien precisa decidir puede enfrentar estos dilemas, decidir rápido o decidir bien, esta propia enunciación puede llevar a un gerente a detener todo lo que esté haciendo para preguntarse.
¿Qué significa decidir rápido y qué decidir bien?
La noción de rapidez está determinada por la urgencia, esto implica que se debe decidir rápido cuando hay premura, en varias reuniones de feedback con directivos, puestos a examinar “buenas decisiones” y “malas decisiones” la velocidad y la precisión surgen como palabras reiteradas, e aquí dos ejemplos contrapuestos que he escuchado últimamente.
“Imagínese ir conduciendo su auto con tres ocupantes más, Usted está al volante y se atraviesa un animal salvaje y usted tiene que decidir… consultaría a los ocupantes… qué pasaría si uno de los pasajeros prefiriese un accidente a atropellar el animal… si Usted está al volante debe decidir”
No se cual será su reflexión, pero yo maniobraría intentando preservar a los ocupantes y a mí, ahora bien, veamos otra.
“Imagínese ir al volante de su auto, con los mismos tres ocupantes, sólo qué esta vez Usted desconoce el camino porque nunca ha ido a su destino, bien uno de los ocupantes es un experto y le dirá a dónde ir, claro qué pasaría si esta persona va en la parte de atrás y sus indicaciones son… doble aquí, doble allí, cuidad allá…sin datos y referencias claras no se podrá llegar”
Indudablemente la precisión en ciertas ocasiones cuenta; ya que estamos en tren de historias recuerdo la atribuida a Henry Mintzberg.
“Estaba una vez un vecino en su jardín revolviendo algo, cuando pasé y lo saludé… cuando volví al mediodía, él permanecía en el jardín revolviendo todo, al cabo de un par de horas volví a pasar por el lugar y continuaba de aquí para allá, fue entonces cuando le pregunté si había perdido algo … ‘si las llaves del coche respondió’ y entonces me dispuse ayudarlo, sin embargo luego de unos minutos le pregunté si estaba seguro que las había perdido allí … ‘no, recuerdo haberlas visto por última vez en el living’ respondió… ¡por qué las buscas aquí entonces! interrogué… ‘bueno es que aquí hay más luz’…”
Velocidad y precisión son términos vagos sino los atamos a una situación concretas, una organización en la cual colaboramos creo una departamento y se requería rápidamente se insertara en la vida institucional; así fue que la mejor manera que se encontró fue crear un comité que se reuniera semanalmente para tratar los temas relacionados.
Sin lugar a dudas habrá numerosas situaciones en las que la decisión será requerida rápidamente y un comité, grupo o reunión de trabajo le resultará una traba; todo se complica cuando se requiere que la iniciativa resulte por así decirlo “democrática”, con independencia de sus valores la sustentabilidad de las decisiones participativas es superior a las decisiones impuestas… claro que no se lo recomiendo la próxima vez que dirigiendo su auto en una curva se le trabe la caja de cambios … primero doble, luego busque consensos.
Filed under: comportamiento, decisión, dirección, equipo, precisión, velocidad